
Hay temas que, aún en tiempos de transparencia, nos obligan a apartar la mirada. Como esa película que uno desearía no haber visto, este primer volumen se sitúan deliberadamente en lo que expulsamos de las conversaciones para poder seguir pensando desde un logos aséptico.
Los textos aquí reunidos no hablan sobre el cuerpo, son el resultado del ejercicio íntimo de escribir filosóficamente desde las vísceras: con aquello que se contrae, produce asco o una risa que no se deja domesticar. Cada volumen parte de un tópico que ha sido expulsado, que permanece ausente de nuestras conversaciones, oculto, pero que nos configura desde el modo en que lo borramos. La afección aquí no acompaña al pensamiento: lo inaugura.
Esta colección, además de ser escatológica, ofrece un espacio donde la incomodidad puede volverse materia filosófica.
Si algo de esto te genera extrañamiento, tal vez sea el punto por donde empezar.